Sobre procesadores de textos
Escribir, escribir, escribir. Escribimos en Microsoft Word, Open Office, Vim, Google Docs, Textmate, en fin… en lo que sea. Cada loco en su tema, dicen.
Hice esta misma pregunta en Twitter y mis pacientes seguidores en me han comentado que usan diariamente y los nombres no paran de resonar entre alarmas: Ultraedit, Microsoft Word, Notepad++, Textmate, Vim, ¡y uno hasta me soltó Google Docs! Pero la histeria –ejem… historia– del blog de hoy va sobre las diferentes cosas que usamos para escribir día a día y los efectos que me han ocasionado ya sea para escribir notas, informes o simples entradas en el blog. ¿Escribir relajado debe ser el fin? Estar concentrado y sacarle el partido a una aplicación ha sido desde hace años mi sueño y aquí os relato un poco el asunto.
Hace tiempo en este blog quise hablar sobre el tema de procesadores de texto. Y la verdad, el tema tenía tela. Lo que hice fue descargarme todos los procesadores de texto habidos y por haber de Mac. Luego descargué todos los editores de textos, aquellos que, usamos tanto para programar como para escribir notas. Así que probé cada uno de ellos, intentando escribir un capítulo de mi libro de CSS, pero siempre encontraba problemas y distracciones de todo tipo: que si las letras, que la carga del programa, que si cuelgues, que si márgenes, que si interlineados y así un montón de cosas que realmente me terminaron tocando los cojones. Escribir placenteramente como idea se transformó en escribir desganado o bien lleno de incordias.
Intenté, claro, ir por la vía más práctica que tenía en ese momento: Textmate, una que a día de hoy sigo usando para muchas cosas pero, verán ustedes, tengo el alma de un niño testarudo y curioso así que decidí invertir tiempo, sangre y sudor para realizar las pruebas que quería para ver si, es verdad que uno puede vivir tranquilo y satisfecho usando cualquier procesador de texto o bien, uno puede disfrutar plenamente usando los grandes procesadores o suites de edición.
La realidad, si os digo la verdad, es que fue una experiencia de lo más curiosa. Para empezar, mi ordenador actual es un maquinón, no hace falta que os restriegue por la cara las características, pero hasta hace meses usaba un iMac de los blanquitos, ese de segunda generación y no me iba tan mal pero tampoco estaba para echar tiros. Con ese ordenador hice todas las pruebas y me di cuenta que, incluso teniendo una obligación nata de hacer algo, en muchos casos de dedicarle tiempo de uso a un programa me pasaban cosas de todo tipo.
Lo primero que me enerva es el peso de cada programa de edición de textos. Muchas veces, no nos damos cuenta pero, para escribir un simple carta o abrir el capítulo de nuestro próximo libro tenemos que cargar un programa de 180 megas como Microsoft Word u otro programa groso como Writer de Open Office. Que desde ya, en mi nuevo iMac la pantalla de entrada dura 3 o 4 segundos, pero en el viejo tarda 10-15 segundos en abrirse y otros 20 cargando un documento de 40 páginas. Me parece un terrible insulto. Más que nada porque ni para usar el sistema de edición vale la pena. Pero bueno, podemos usarlo simplemente porque tiene ventajas como diccionarios, correctores, bla, bla. Nada, todas funcionalidades prescindibles y, que llegado el caso no hacían ameno mi día a día. La gran mayoría de los procesadores de textos son unos auténticos mastodontes del software. Diría que ninguno tiene el privilegio de pesar menos de 20 megabytes. Uno no debería molestarse por esto cuando los gigabytes de almacenamiento están tirados de precio, pero bueno, esto también influye en la velocidad de carga y consumo de cada programa.
Si para escribir un libro tenemos que levantar un programa grande, pienso que estamos en un problema. Hablamos de texto, muchachos, no de vídeo u música. Las cosas deberían cargar y salvarse al instante. Un Word actualmente presenta una pantalla de bienvenida mientras se carga, me parece horrendo. Open Office, ni hablemos. Incluso instalando lo mínimo, ejecutar el programa rápido y empezar a escribir es cuestión de segundos, no de instantes. No me fue práctico para nada a la larga.
Luego está la velocidad de uso. Ay, con esto me da algo. En Word, escribir parece una cosa fluida hasta que trabajábamos con archivos grandes y empezamos a molestarnos con movidas de estilización, pero lo peor es cuando saltas de una página a otra el ordenador empieza a sufrir, o cuando haces scroll en cualquier dirección con el teclado, no va fino. En otros programas como Open Office, Abiword el tema termina en lo mismo. Está claro que tienen un uso definido: el uso en administraciones, donde los funcionarios pueden escribir sin parar un jaleo de documentos llenos de textos legales que ninguno de nosotros tendrá el placer, quizá, de realizar.
Muchos de estos programas no están superadaptados a Macintosh o utilizan lo último en APIs para funcionar a tope, por lo tanto siempre que usamos algo que no sea moderno en términos de desarrollo, es lento.
Cuando uso Textmate o Vim para escribir usando LaTeX la cosa es otro mundo, claro, no vemos todo real time o guisiguij, pero a quien le interesa ver el resultado visual cuando lo que tiene en la cabeza en ese momento es la necesidad de escribir sin distracciones y bien, y no para no hablar como un mequetrefe todo el tiempo. En estos casos, los procesadores de texto quedan relegados poco a poco por las opciones de edición de texto más escuetas como lo son los editores de textos.
Después hice la fuerza de jugar con programas especiales para gente que escribe libros tipo Scrivener. Un desastre. Metodologías de organización que no hacían más que entorpecerme y lo peor, dejar de usarlas para volver a mis programas de notas. Soy un tipo que le gusta simplicar todo: una carpeta, unos pocos archivos, otra carpeta más donde dejar pequeñas notas, etc. La idea de montar una «megasuite» y generar archivos llenos de notas y movidas que, luego corremos riesgo de que no se lean bien cuando actualicemos o pase cualquier cosa, me resulta terrorífico. Los tiempos de carga infumables cuando intentaba meter demasiada información y lo peor es que, empezar a usarlo y meterle cualquier cantidad ya recopilada de información te hace perder mucho más tiempo de lo que uno cree. Al final querer meterlo todo en uno me hizo dar con el efecto contrario. Mala nota también.
Luego vi el florecimiento de los programas de escritura «zen».
Existen varios y, más o menos encajan en lo que buscaba: escribir sin distracciones. Lo bueno de estos programas es que, retiran todas las opciones que uno jamás usará y se centralizan en ofrecer un entorno de escritura totalmente limpio.
En general estos programas no ocupan demasiado espacio en disco, cargan de forma instantánea y darle caña escribiendo no les hace sangrar demasiado, pero algunos pecan de filosofía y otros pecan de resultados. Por ejemplo, muchos salvan en .rtf. Un formato, creo yo, horrible, caduco y de resultados peligrosos cuando se abren y se editan en otros programas. Podrían salvar en HTML, con mejor soporte de caracteres, por ejemplo. Otros salvan en TXT, otro formato genérico pero vamos, que no hace falta ser tan “genérico”. Por otro lado, el tratamiento de las tipografías de entrada no me han parecido correctas y esto se nota, por ejemplo, al bajarte un programa como WriteRoom que parece que escribieras desde un terminal Unix del año del copón, con unos interlineados infumables. No está mal, después de todo, pero no me pareció uno de los mejores. Después probé Omniwritter. Qué decir sobre este editor, no está mal pero la experiencia zen me la ahorro: ya tengo música, fondo de pantalla y otras cosillas para fomentar mi inspiración, la verdad, le quitaría el 90% de las cosas que tiene y lo focalizaría más en presentar los textos aptos para escribir concentrado sin tanto diseño. Luego para escribir me resultó un poco tosco, para mi velocidad y para el uso que suelo darle al teclado, con teclas rápidas, haciendo scroll sin parar de todo, no fue del todo fluida la cosa pero, si te gusta escribir ideas, textos cortos y sentirte relajado este sin dudas es tu editor.
Seguí probando opciones y llegué a usar Evernote como fuente principal de notas y escritos. No está nada mal (y lo recomiendo bastante), che, pero también lo que parecía simple termina diciéndome lo contrario. No me miren mal, el programa está bien pero escribir en Evernote y ver menús de programa, listados de notas paralelas y otras movidas me hace perder tiempo, ocupa demasiada pantalla en iPhone, iPad y en OS X también. En mi iPad, es uno de los programas más utilizados, pero ya ha sido reemplazado por otro.
Y un día llego iA Writter.
Bueno, cuando lo vi, no podía creerlo, la verdad. Me parecía la evolución obvia para este tipo de programas. Tiene muchos detalles interesantes que no saltan a simple vista. Por ejemplo es tan instantáneo o más que cualquier otro programa de edición de texto. Segundo, viene capado de opciones así que no te sientes tentado de ver que lindos colores tiene, las tipografías ni nada: abres y escribes, chaval. Segundo, el modo de enfoque está bien logrado, no es una idea nueva, pero está espectacularmente aplicada junto con el fondo del programa: no es enteramente blanco es una mezcla interlineada que da otra sensación. Tercero, si escribes en modo foco, la línea de escritura se mantiene en el medio de la pantalla, y tu cuello empieza a agradecerlo eternamente. Si escribes en modo normal, obtendras el mismo resultado que otro editor de textos minimalista. Luego tiene perlitas interesantes: usa la ventana sin elementos UI del sistema operativo y sólo aparecen cuando pasas el cursor del ratón sobre ésta, algo raro, la verdad porque estás todo el tiempo escribiendo. Cuarto, soporta Markdown que mola mucho, si estás acostumbrado al HTML, a escribir en algún blog, habrás usado alguna vez algo similar para escribir y generar HTML al salvar. Pues este lo tiene ahí metido y funciona de perlas y aprenderlo te lleva 5 minutos.
La experiencia de este tipo de programas es sin dudas mucho más agradable y práctica para escribir cualquier cosa en el ordenador. Como no existen opciones, ni menús a la vista, no haces otra cosa que centrarte en escribir. Algo muy similar a Textmate con todas las opciones fuera pero con sutiles mejoras. Ahora mismo, estoy escribiendo esto desde iA Writter y realmente me ha sido placentero en comparación con otros del estilo. NO fue algo tan distinto a mi experiencia de Textmate, que podemos más o menos cotejar la ventana del editor para que se parezca a esto, pero estos detalles de velocidad y comodidad han podido conmigo. Lo uso desde el iPad y desde el Mac. Tengo todos mis escritos en Dropbox para nunca olvidarme algo y siempre tenerlos disponibles en cualquier momento, como en Evernote, por ejemplo. iA Writter pronto tendrá soporte iCloud, lo huelo como cuando Catón decía que Cártago invadiría tarde o temprano a Roma, y este será, creo yo, la cereza para completar la tranquilidad de escribir y olvidarse de salvar los archivos con los que trabajamos. Siempre online, siempre sincronizado, con soporte de versiones y otras cositas más sin necesidades de menús, opciones, etc. Ya veréis.
El precio
Estos programas no son baratos en muchos casos. Un editor de textos como Textmate, cuesta la fríolera de 45€. Una suite de escritura como Scrivener cuesta 45 dólares, ouch, y otros del estilo van bajando en precio pero tampoco se quedan atrás. De Word, ni hablar. Pages es un programa de escritura de Mac, rápido y bastante flexible, y no cuesta mucho dinero, pero pagar por Pages es volver a lo mismo: un programón para escribir cosas que luego podemos estilizar de muchas formas.
Está bien que puedas escribir así en plan escueto o editar grandes proyectos de programación con Textmate o similares, pero en lo básico, comprarse Textmate sólo para escribir anotaciones, pequeñas cartas y demás me parece excesivo. El resto de programas, el rango va de 4 hasta 30 euros y algunos son gratuitos.
Hace tiempo iA Writter salió a un precio de 30 dólares aproximadamente. Para lo que es, me parecía excesivo y tuve hasta un cruce de palabras con los creadores. Pero a día de hoy lo puedes conseguir por 17 dólares. Quien diga que es caro, le doy la razón, quien diga que es barato para lo que hace, valora demasiado determinadas funcionalidades básicas de editores de texto que tranquilamente puedes suplir con otros. Pero bueno, cada uno le pone precio a su trabajo, porque es su trabajo, no el nuestro, así es el libre mercado.
En mi opinión, este tipo de herramientas deberían costar lo mínimo: 2 o 3 euros, ¡como mucho! y la razón es que no nos salvan la vida, sólo la mejoran un poquito más que el resto, sólo eso. Además, entiendo que todos quieren volverse millonarios y vender una pieza de software “selecta” pero creo excesivo para estos casos cobrar, por ejemplo, 30 dólares por un editor de texto que, tranquilamente podría yo con otro ponerme a programar en dos tardes cuando un programa de peso como Pixelmator cuesta lo mismo y la empresa no se les cae el pelo por ponerle dicho precio.
Dicho esto, algunos exageran en precio para con lo que ofrecen. Otros exageran en precio para diferenciarse, lo cual considero peor, pero a todos el tiempo les pone en su lugar, miren como bajaron los precios, poco a poco, con la excusa que quieran, pero en el fin, prefiero vender 30 millones de copias a 2 euros y no 50000 a 17 dólares. No seré menos, ni mi programa será más cutre porque valga eso y no más, ya me encargaré yo de darle la publicidad correcta para que los usuarios valoren el trabajo hecho.
Seguido esto, deseché todos los programas de edición de texto que usaba para escribir mi libro y mis proyectos. Me he quedado sólo con 3 cosas interesantes:
-
iA Writter para escribir sobre cualquier cosa.
-
Evernote para tomar notas rápidas desde cualquier parte en mi iPhone o iPad, por ejemplo.
-
Textmate para hacer el trabajo duro de post-edición, cuando ya no tengo que pensar en lo que escribo sino, para hacer correcciones, preparar el texto en LaTeX o mandarlo directo como ePUB.
La experiencia de escribir en internet
No necesito ningún editor de textos online. En el blog tampoco puedo escribir, me es de lo más incómodo ya. Entre que tienes pestañas abiertas, vas saltando de una a otra porque es inevitable a que alguna pestaña deje de funcionar y el navegador se cuelgue poniendo en peligro lo que escribes, o bien, escribes en tu blog en una caja de texto que no va fina, no tiene los estilos que buscabas para escribir cómodo, terminas asqueándote a la larga. Este tema de los editores online queda relegado en mi reino para importar documentos de Word o similares los cuales no puedo abrir con mis actuales opciones.
¿Vale la pena abstraerse tanto? Es una buena pregunta. Y dentro de lo que cabe en mi pensamiento, luego de vivir incontables experiencias con varios programas, creo que fue la mejor decisión. Escribir, simplemente es… eso, y nada más. El resto de cosas se pueden hacer luego, cuando ya pasó el tormento creativo de escritura y usando la cantidad de programas que más os pueda gustar: Indesign, LaTeX+Textmate o Vim, ya me entienden.
¿Vuestras experiencias?
10 Respuestas a la entrada Sobre procesadores de textos
¿Has probado el nuevo sistema de WordPress? Lo han largado con la última actualización, en modo pantalla completa. Realmente bueno.
Y sí, yo me he vuelto un gran fan de iA Writer, en el iPad es la mejor alternativa posible hoy en día. Brutal el modo foco.
No, todavía no si al que te refieres es al nuevo WordPress 3.2. En general, escribir en la web un documento me parece una experiencia horrible. O sea, para escribir un correo electrónico, vale. Para escribir un informe, un desastre, y es lento ya de cojones cargar una página imagina el favor que le haces a Microsoft Word que se carga en 5 segundos
.
Disclaimer: Mi trabajo me condena a trabajar en Windows.
Sinceramente por ahora no he podido reemplazar a mi querido Notepad + +, lo uso para una variedad de cosas. Es muy estable y está basado en el componente Scintilla, el mismo componente en el que se basan un sinfín de editores de texto.
Para programar alterno entre Notepad ++ y gVim, cada uno tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Utilizaba NetBeans pero es demasiado lento e inestable como para que lo adopte del todo.
Algo que te puede llegar a interesar es utilizar Vim para editar texto y Google Docs para almacenar, podes checkear algo de eso acá: http://blog.milford.io/2010/06/sweet-use-vim-with-google-docs/
ya probaste el ommwriter ?
La cuestión es graciosa, porque ya quisieron vender procesadores de texto más simples pero no los compró nadie, los usuarios querían un Word lleno de cosas que no usarían nunca.
A mí me gusta Pages, que tiene más elementos similares a InDesign que a Word. Pero para escribir, uso Bean, un TextEdit un poco mejor.
Yo siento un problema similar al tuyo, pero con Excel. Quisiera un equivalente más liviano, como un TextEdit, pero que haga cálculos. Instalaré un Lotus 1-2-3 emulado en DOS
de casualidad entré a minid porque es uno de esos blogs que todavía tengo fé que vuelvan con fuerza
en mi caso sigo usando Notepad++ y Kate, dos editores de texto tan básicos que estan apenas más arriba que el notepad viejo.
Pero es lo que más cómodo me resulta, no puedo escribir en otros procesadores de texto salvo que requiera formateo y como en mis blogs escribo HTML directamente para las notas (no uso wordpress) me es imprescindible que no me moleste el programa, que abra instantaneamente y que no se interponga entre lo que escribo y pretende interpretar que hago.
los editores gráficos tienen ese tipo de problemas, me quieren obligar a hacer cosas que no estoy haciendo, imaginen escribir una línea de html para cargar una imagen en word, no respeta ni las comillas.
ahora bien, para textos de trabajo he pasado a google docs, si, resulta raro, es feo, es lento, es tosco, pero puedo compartir fácilmente con mis colegas y editar al mismo tiempo, algo que es muy util a la hora de armar presupuestos y manuales de usuario.
lamentablemente el universo web nunca fue creado para eso, editar en cualquier sistema online es y será una porquería, el html5 es la gran mentira a la hora de crear contenidos serios.
Para lo efímero, lo pequeño, funciona bien, para lo demás… vuelvo a editores de texto tradicionales.
Las correcciones ortográficas, en cambio, las dejo para algún script, aunque para posteos en mi blog nunca paso por corrector, no me hace falta y cometo poquísimos errores, no estoy excento, claro.
en fin, me hace falta también algo que me sirva para escribir un libro, tengo ganas hace rato, pero la mac es algo que jamás entrará en mi hogar, así que o es para kubuntu o para la vieja windola
@paco Sí, probé Omniwriter.
@ignacio lo sabía, de la gente preguntada, la gran mayoría optan por Notepad++, en Mac usan una variedad más amplia, pero muchos tienen Textmate (son todos developers).
@fabio concuerdo en todo. Llega un momento que no necesitás algo bestia como Word, sino escribir y salvar el archivo, punto. Luego te podés montar la fiesta que quieras, incluso re-importar cada escrito en un Word y darle formato.
Yo llevo usando más de 10 años Latex y no creo que se haga nada mejor, no es un procesador de texto en si pero es lo que me gusta que no depende de ningún programa en concreto ya que puedes usar cualquier editor de texto y además los ficheros no ocupan nada porque es texto plano, vale para todo y la calidad que se consigue con él no la he visto en ningún procesador de texto.
@ignacio te adoro, no sabía eso de usar vim con Google Docs
En efecto no lo es. Pero LaTeX como todo requiere de aprendizaje de markup y en general hablo de opciones para procesar texto, o escribirlo. Algunas herramientas son realmente escuetas y otras pecan de funcionalidades.
Notational velocity para notas (sincronizado en dropbox)
textedit para txt.
Mellel y Lyx para libros
(textmate detrás de todo)